El vino según... Marta Bayarri

Marta Bayarri cuenta con una larga trayectoria como intérprete, bailarina y cantante. Probablemente la recordareis en series como La riera, Kubala, Moreno i Manchón, o El cor de la ciutat y también por su participación en los programas de televisión Divendres o Els Matins de TV3. Pero no sólo la hemos visto sobre un escenario o en la pantalla, sino que también ha ido desarrollando su faceta como dramaturga, guionista y directora, con los cortometrajes Una nit (2014) y Fugit (2016). Si tenéis curiosidad por descubrir a la persona que hay detrás de los personajes que ha interpretado, seguid leyendo.

Explícanos quién eres y cómo empezaste en el mundo de la interpretación.

Mi nombre es Marta Bayarri, nací en Vilanova y la Geltrú y ya hace tantos años que empecé en el mundo de la interpretación que casi no me acuerdo cómo!!! ;)

La verdad es que de alguna manera siempre he estado vinculada a ello.

Recuerdo que en el patio de la escuela ya montábamos obras de teatro propias. ¡Sí, sí, teatro de creación! Eso sí, mis compañeras del colegio aún me recuerdan lo mandona que era, hehe. Así que entonces ya había alguna cosa germinando. Al cabo de unos años, entré en el mundo del teatro amateur con el “Grup l’Escotilló del Teatre Catòlic” de Vilanova. Allí, además de empezar a “tocar” escenario, tuve la oportunidad de conocer bien de cerca el mundo del teatro por delante y por detrás.

Recuerdo que montábamos y desmontábamos escenografías yendo de bolo y cómo se creaban aquellas sinergias de grupo tan necesarias en cualquier compañía.

¿Cómo has evolucionado desde entonces?

Después empecé a formarme. Yo había bailado toda la vida y siempre he sido partidaria de la formación integral del actor. Pasando por el trabajo de la voz, el cuerpo, el canto, la interpretación, la danza…Como más completa sea la formación, mejor. Y en paralelo a esta formación, empecé a trabajar. He sido bailarina, he hecho teatro musical, de texto, he trabajado en la televisión, en el teatro, en el cine y, hasta he sido la solista de un grupo de Bossanova. Una de mis pasiones (no ocultas ;) ).

Además, poco a poco también me he ido formando en el campo de la dramaturgia, el guión y la dirección. Escribir y dirigir es algo que he ido descubriendo y que me gusta muchísimo. Además me permite tener una plataforma desde donde poder explicar mis propias historias. En este ámbito, he tenido la oportunidad de estrenar una pieza de teatro y dos cortometrajes con muy buena acogida.

¿Tienes algún ritual a la hora de comenzar a construir un personaje? ¿Qué procesos y técnicas sigues?

Pues mira, mi ritual, si es que se puede llamar así, es entender el personaje más allá del texto. Me gusta comenzar haciendo una lectura “comprensiva del texto” y a partir de aquí, generar el universo del personaje a través del imaginario, las improvisaciones y la relación con los otros personajes/actores.

Creo que las relaciones tienen que ser particulares y se tienen que encontrar en el espacio de trabajo durante los ensayos. Y sobre todo, me gusta adentrarme en el personaje, sus certezas, incertezas, sus contradicciones. Todo personaje es en el fondo “humano” y por tanto, contradictorio. Me gusta trabajar con un punto de vértigo. Una premisa que siempre me digo cuando me preparo un personaje y también cuando dirijo es: el texto “no está escrito” sino que sucede en vivo y en directo, inevitablemente.

Explícanos una anécdota, una oportunidad o una situación curiosa que hayas vivido como actriz.

¡Uy! Seguramente haya muchas… Pero ahora me ha venido una a la cabeza de mi época en el teatro amateur. Yo era bastante jovencita. Estábamos representando “Després de la Pluja” y recuerdo que hacía de pelirroja y hasta me había teñido el pelo para hacer el personaje. Era el día del estreno. La función había ido muy bien y llegaba el momento de saludar. Desde dentro de bambalinas se escuchaban muchos aplausos, el teatro estaba lleno. Mis padres estaban entre el público. Ya habían saludado un par de actores, cuando llegó mi turno de salir a escena a recibir la esperada ovación. Pues bien, las ganas y los nervios del momento hicieron que saliese tan deprisa que resbalé con el agua que había “llovido” del techo en la última escena del montaje, con la mala suerte que de caí de cara contra la escotilla de la escenografía que presidía el espacio. Quedé extendida en el suelo delante de un público atónito que congeló los aplausos de golpe. Durante un instante, sólo recuerdo las luces cenitales que me cegaban y el silencio a mi alrededor. Después el dolor se empezó a manifestar. Me incorporé como pude, alguien me ayudaba, creo recordar. Con la mano derecha me toqué la barbilla para comprobar que seguía en su sitio, tenía la sensación de que la mandíbula se había desplazado a la altura de la oreja izquierda. Me miré la palma de la mano llena de sangre y me maree. Entonces alcé la cabeza y miré al público que me observaba estupefacto. Recuerdo que me supo mal hacerlos pasar por aquella situación y con la cabeza insinué una salutación. Entonces los vi. La cara de mis padres era todo un poema. Estaban horrorizados, de pie en medio de la platea sin saber qué hacer. Parecían a punto de estallar como la madre de una folklórica. Afortunadamente, no lo hicieron.

Subieron al escenario y entre todos me quitaron de allí. Después fuimos al hospital. Al final, todo quedó como una brecha en la barbilla, el disgusto impotente y poca cosa más.

¡Eso sí! El estreno fue un éxito, a pesar del epílogo trágico.

Estoy pensando que tal vez, en el fondo aquello me sirvió para entender que este es un oficio agridulce y no un camino de rosas ;)

¿Cómo te imaginas en un futuro?

Me gusta pensar que explicando historias, como actriz y como narradora.

Contribuyendo con mi granito de arena a este oficio tan necesario y fascinante que nos confronta con nuestra condición humana, que nos ayuda a entendernos los unos a los otros y a conocerlos mejor a nosotros mismos.

¿Cuál es el papel por el que te gustaría ser recordada? ¿Y el papel que aún no has hecho y te gustaría hacer?

Hay mucho por hacer. Me gusta la verdad. Y me encantaría que llegasen papeles que me llenen y me permitan jugar. Jugar es dejar volar la imaginación y crear nuevos universos, dentro del mundo de los personajes. Esta es una pequeña maravilla de nuestro trabajo.

Marta y el vino:  

¿Cuál es tu primer recuerdo sobre el vino?

Pues mira, te parecerá una tontería pero yo era bien pequeña, no recuerdo que edad tenía, pero un día recogiendo la mesa en casa, quise probar a escondidas un poco de vino blanco del vaso de mi madre. Hice un sorbo, y cuál fue mi sorpresa… ¡era aceite virgen!!! Lo escupí entero. ¡Ey! Que me encanta el aceite virgen, eh... pero así a morro… hehehe. ¡Suerte que después mi relación con el vino ha mejorado bastante!

¿Blanco, tinto o rosado?

Depende del momento, de la comida, del estado de ánimo, del clima, de la hora del día, y un largo etcétera.

¿Y con burbujas o sin?

Yo soy más de sin, pero he probado algún espumoso que me ha fascinado.

El mejor momento para tomar un vino.

En buena compañía en una cena o sola en casa después de un largo día. El descanso del guerrero ;)

Describe el vino ideal para una primera cita.

Un vino con cuerpo, ligero pero con personalidad.

¿Cuál es para ti el maridaje perfecto?

El maridaje que te sorprende pero te hace disfrutar tanto de lo que comes como de lo que bebes. Me encanta la figura del buen sommelier que te hace grandes descubrimientos.