El vino según... Jordi Cadellans

Muchos lo conoceréis como Lluís de la Riera. Comenzó su carrera profesional como figurante y desde entonces ha participado en series de televisión (tanto como catalanas como españolas), cine y teatro. Hace poco lo hemos visto en la obra “Sota la catifa”, en el Teatre Gaudí de Barcelona. A través de sus respuestas descubrimos a una persona ingeniosa e inquieta (de hecho, actualmente, además de trabajar como actor está estudiando psicología y también ha estudiado arteterapia). En esta entrevista nos descubre algunos aspectos de su profesión y su relación con el vino.

Explícanos quién eres y cómo empezaste en el mundo de la interpretación.

Soy alguien que desde joven he tenido muy claro que no quería vivir para trabajar. Era muy rebelde y no encontraba encaje en ningún sitio. Me hice actor para cambiar autodestrucción por creatividad. Ser actor hace que la vida sea una aventura: siempre imprevisible. Nunca sabes dónde ni cuándo ni con quién ni cuánto.

Mi primer trabajo fue de soldado en la ópera 'Mathis der maler' en el Liceu justo cuando se quemó.

¿Cómo has evolucionado desde entonces?

Intento llegar al punto máximo de sabiduría posible: no tomarte nada seriamente a ti mismo.  Un trabajo como el mío sólo tiene sentido si te diviertes con tus compañeros. No me dedico a salvar vidas, o sea que menos lobos, caperucita.

¿Tienes algún ritual a la hora de comenzar a construir un personaje? ¿Qué procesos y técnicas sigues?

Para inspirarme, me gusta que me den referencias de personajes que ya existen. Cada vez creo menos en las técnicas milagrosas de interpretación. Cuando encuentras la verdad una vez estás dentro de la piel del personaje - en su voz, en sus líneas de texto -, ya lo tienes.

Explícanos una anécdota, una oportunidad o una situación curiosa que hayas vivido como actor.

Una vez estaba en el jardín del Ateneu Barcelonès - donde formé parte de su compañía de teatro amateur - repasando una escena para un taller de la escuela de interpretación. Era Fool for love, de San Shephard, y tenía que hacer de cowboy que dominaba revólveres y lazos. Me entrenaba haciendo girar tantas veces como me era posible una pistola de juguete en la mano mientras decía el texto. Desde la biblioteca me vieron y avisaron alarmados al conserje de que había alguien hablando solo con un arma en la mano.

¿Cómo te imaginas en un futuro?

Muy rico y aún vivo.

¿Cuál es el papel por el que te gustaría ser recordado? ¿Y el papel que aún no has hecho y te gustaría hacer?

Lo mejor está por llegar.

Me gustaría hacer de transexual, profeta, político, rey, poeta, mesías, escritor atormentado, prostituto, presidente de los Estados Unidos, Gandhi, Martin Luther King, vampiro, hombre lobo, gángster, emperador romano, Hillary Clinton, entrenador griego de gimnasio, nadador y acróbata. 

Jordi y el vino:  

¿Cuál es tu primer recuerdo sobre el vino?

Recuerdo haber pensado: 'Esta bebida la entenderé cuando sea más grande'. El vino es el David Bowie de las bebidas.

¿Blanco, tinto o rosado?

Tinto, por favor. Como alguien me dijo una vez: 'el blanco es para las gambas, el tino para las personas'. A pesar de todo, reconozco que también he probado muchos blancos.

¿ Y con burbujas o sin?

Sin. El tema burbujas lo reservo para cuando tenga un momento libre de aprendizaje en el futuro, aunque mi familia sólo bebe con burbujas en las comidas de celebración.

El mejor momento para tomar un vino.

Cuando viene el buen tiempo y puedo invitar amigos a cenar a casa. Después de haber comido un poco, cuando se inicia la tertulia.

Describe el vino ideal para una primera cita.

Un tinto poderoso que desbloquee el lenguaje a la segunda copa.

¿Cuál es para ti el maridaje perfecto?

No llego a este nivel de finura, pero me encantaría saberlo todo sobre la relación perfecta entre los vinos y los quesos.